jueves, 15 de julio de 2010

Un mal día lo tiene cualquiera

A ver por dónde cojones empieza uno. A veces cuesta lo suyo esto de decidirse y ponerse a teclear, al buen tun-tun, lo que a un servidor se le pasa por la cabeza. Hoy nada bueno, si es que algún día lo es.
Imagino, más que imaginarlo lo sé, que lo que sigue, en parte se debe a que llevo toda la tarde leyendo artículos del bueno del Pérez-Reverte, o del hijoputa del Pérez-Reverte, todo depende de cómo le caiga a uno el chorbo, que diría él.

El caso es que es imposible leerle y que a uno no le hierva la sangre, o lo que quiera que a cada cual le circule por las venas. La mía, mi sangre quiero decir, ya venía atemperada, así es que el Arturito lo que ha hecho ha sido arrimar el chisquero.
Pues sucede que hay días en que uno no se aguanta ni a sí mismo, así que imagínense lo que debe ser aguantar al resto del mundo. Hay días, o tardes, o momentos, en que a uno se le pone el cerebro del revés y cara de dictador acorralado y piensa que lo mejor que le puede pasar a la humanidad entera, es que al hijoputa ese que dicen que tiene un maletín con no sé que botón rojo, que activa no se sabe cuantas bombas nucleares, se le cruce por un momento el cable y le de al maldito botón, así como sin querer, de refilón, y nos ahorre el hecho de ir haciéndolo de poco a poco. No sé si me explico.

Hay personas a las que les da por irse a un monasterio tibetano, o por escuchar canto gregoriano o música clásica, o irse a un spa, que ahora está muy de moda, o a donde se le ponga al menda en la punta del cimbel, y a un servidor lo que le relaja es aporrear teclas y escribir hijoputa, -así, de corrido- hijoputa, hijoputa, hijoputa... Probar, no os cortéis, se queda uno la mar de a gusto.

Pues eso, a lo que iba, que supongo que lo valiente, lo fetén, sería acercarse a la armería más cercana, comprar una escopeta de caza con sus buenas postas loberas, y apostarse, por decir un sitio, en la Carrera de San Jerónimo, a la salida de un buen pleno, de esos concurridos, cuando se votan cosas interesantes, como por ejemplo los aumentos de sueldo de sus señorías -en esos parece ser que todo escaño está debidamente ocupado- y a su salida, pum-pum-pum, irles picando, uno a uno, el billete para la barca de Caronte.
Y aquí paz y después gloria.
Si quieren, esto ya va en gustos, allí donde yo puse señorías ustedes pueden poner perfectamente banqueros, consejeros delegados, hijos de puta varios, y el orden de los factores no altera el producto que decía cierto profesor de primaria al que sufrí y del que aprendí las bondades de la propiedad conmutativa a fuerza de capones.

Eso sería lo valiente, imagino que lo cobarde y lo socialmente aceptable es deshaogarse de un modo más cívico, en mi caso éste, escribiendo las barbaridades que uno no es capaz, o no tiene huevos, de llevar a buen puerto.

Lo malo de escribir cosas tan radicales, es que luego, cuando la mala hostia se le ha escurrido a uno entre los dedos y te paras a pensar, cuando pasado un tiempo te sientas a releer lo escrito después de haber recibido un abrazo como dios manda, de esos que le sacan a uno los males humores del alma, descubres que también debió haber justos en Sodoma, y que a lo mejor alguno de esos seres que formamos la ignominiosa humanidad, no merecen el descrito fin. Igual, seguro, hay seres inocentes que aún no conocen las palabras napalm, fósforo blanco, mina saltarina, y piensas ilusamente, que tal vez ellos y ellas, los que vengan detrás de nosotros, los que heredarán este secarral, serán capaces de limpiar la mierda y la sangre que nosotros hemos ido dejando por el camino, de arreglar todo aquello que nosotros no fuimos capaces de arreglar. Igual, ojalá, ellos desaprendan todas las palabras que nosotros nunca debimos crear ni aprender.

2 comentarios:

Pedro Escudero Zumel dijo...

Yo me sumo a lo de usar la tecla para liberar tensiones (y leer no le va a la zaga, todo sea dicho). En cuanto a puesto de tiro, yo eligiría la salida de los consejeros delegados de cierta caja de mis amores...

vitruvia dijo...

No vas a creértelo, pero no me ha gustado nadita tropezarme con tu blog, en estas cirunstancias, quiero decir.
A saber: te he encontrado participando en el mismo concurso que yo, en la misma categoría que yo y con mejor pluma que yo.
Es o no es para cabrearse??

Lo dicho

Un saludo, compañero.